Circo Mosquito es apoyado por videos en vivo -echos con retroproyector- que constituyen escenas en sí ó arman un contexto escénico. Proyecciones con diferentes técnicas sobre el fondo que arman la escenografía y apoyado por un cuidado plan de luces.
La propuesta estética es surrealista, íntima, artesanal, minimalista, simbólica... y es un pilar fundamental del proyecto.
Desde el tema abordado -las enfermedades mentales y el mundo inconciente y subconciente del personaje- se propone al espectador estar dentro de la cabeza de una persona inconsciente, habitar dentro de su psiquis. La sala y todo el edificio es el cuerpo del personaje y la audiencia está inmersa en su mundo. Los actores son las diferentes personalidades y motivan la atención del público, la cual es realmente el alma de nuestro Lautaro.
El público es invitado a ser testigo de las más profundas intimidades de un ser e inclusive es invitado a sentirse parte de él, sentir sus miedos, sus valores, y, por qué no, ayudarlo en algún momento.
Los materiales y la apariencia son artesanales, hecho a mano, se ven cartones, cinta, papeles recortados, todo es volátil y simboliza el estado mental de Lautaro. A su vez, todo está hecho en el momento, dialogamos entre la realidad y la fantasía, entre el pasado y el presente, viendo algunos ejemplos de la vida real del autor y suponiendo que las grandes acrobacias de circo realizadas a escasos metros de la gente son actos de magia, ilusiones o quizás archivos recuperados de tiempos y geografías lejanas.
Los efectos lumínicos y la valoración de la escena según las luces es una herramienta fotográfica que se adopta y se usa de manera cinematográfica.
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